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viernes, 5 de octubre de 2012

Quemar los derechos civiles para salvar a Rajoy

El Gobierno no quiere prohibir el derecho a manifestarse, sino que trata de hacer algo mucho peor: ocultar, disimular y guardar en el cajón cualquier atisbo de crítica

 
Podría pasar. Miles de ciudadanos indignados se dan cita en el único lugar que el Gobierno ha habilitado para hacer público su enfado. Un descampado a las afueras de la ciudad, acondicionado para estos eventos, acoge a todos aquellos que protestan y exigen. Los grandes medios de comunicación no se hacen eco de estas aburridas protestas que, aunque suscritas cada vez por más gente, no son mediáticamente interesantes. Porque todo eso ocurre en el margen. Por el contrario, en el centro esas cosas no suceden y todo transcurre con normalidad. Y como no sucede donde habría de suceder, no existe.
 
Esta hipotética descripción refleja lo que a juicio de la delegada del Gobierno en Madrid debería ser el nuevo propósito legislativo de Rajoy. Mayor Oreja, referente del ala reaccionaria del PP, también ha expresado esta idea al denunciar la retransmisión por televisión de las recientes manifestaciones.
 
El Gobierno no quiere prohibir el derecho a manifestarse, y recordarnos así que nuestra sociedad no está tan lejos del 1984 de George Orwell. El Gobierno trata de hacer algo mucho peor: ocultar, disimular y guardar en el cajón cualquier atisbo de crítica. Modular la manifestación, como dijera Cristina Cifuentes, es normalizarla hasta que no tenga ni interés ni desde luego peligro para el sistema. En Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley, a los críticos no los mataban sino que los exiliaban a la periferia; porque si nadie los ve o padece sencillamente no existen.
 
Rajoy dijo hace unos días que había establecido un rumbo. Pero el motor es la huida hacia delante, y se deshacen de derechos civiles a golpe de porra y ruptura institucional con la misma velocidad que los hermanos Marx quemaban la madera de los vagones del tren. Si Rajoy logra su objetivo ya no quedarán derechos de los que disfrutar, como tampoco vagones les quedaron a aquellos. Razón más que suficiente para cambiar este rumbo suicida.
 
 
Alberto Garzón (economista y diputado de Izquierda Plural)
 
 

miércoles, 18 de enero de 2012

Ley SOPA

El Stop Online Piracy Act (Español: Ley de cese a la piratería en línea) también conocido como Ley SOPA o Ley H.R. 3261; es un proyecto de ley introducido en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos el 26 de octubre de 2011. El proyecto de ley extiende las competencias del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y amplía las capacidades de los propietarios de derechos intelectuales para combatir el tráfico online de contenidos y productos protegidos, ya sea por derechos de autor o de propiedad intelectual. Entre estos se pueden contar por ejemplo música, películas, libros, obras artísticas y productos copiados o falsificados que no tributan las correspondientes tasas a los propietarios de sus derechos de autoría o invención.


El proyecto de ley originalmente propuesto permite que tanto el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, como los propietarios de derechos intelectuales, puedan obtener órdenes judiciales contra aquellos sitios de Internet que permitan o faciliten la violación de los derechos de autor. Dependiendo de quién sea el que solicite la orden judicial, las acciones previstas contra el sitio Web podrían incluir:

• Restricción al acceso a empresas que brindan un servicio de facilitación de pago tales como PayPal o que ofrecen dinero a cambio de colocar publicidad online.

• Restricción en los buscadores que vinculan con tales sitios.

• Requerimiento a los proveedores de Internet, para que bloqueen el acceso a tales sitios.

El proyecto de ley convierte en un crimen al streaming (reproducción de archivos a la vez que se descargan, como por ejemplo un video de Youtube) no autorizado de contenidos protegidos por copyright, y prevé una pena máxima de cinco años de prisión por cada diez piezas musicales o películas descargadas dentro de los seis meses desde su estreno. El proyecto además brinda inmunidad a todos aquellos proveedores de Internet que voluntariamente lleven a cabo acciones contra tales sitios haciendo además responsable al sitio Web infractor de cualquier daño producido al titular de los derechos, incluso sin tener que demostrarlo.

Quienes proponen la ley afirman que protege el mercado de la propiedad intelectual y su correspondiente industria, trabajos e ingresos, y que es necesaria para reforzar la aplicación de las leyes de derechos de autor, en particular contra los sitios Web extranjeros. Citan ejemplos como el del acuerdo judicial de 500 millones de dólares al que llegó Google con el Departamento de Justicia por su papel en una campaña publicitaria dirigida a los ciudadanos estadounidenses que alentaba a los consumidores a comprar drogas de prescripción ilegal en farmacias online de Canadá. Los opositores argumentan que la ley infringe los derechos de la Primera Enmienda, que es censura en Internet, que lisiará a Internet, y será una amenaza para la denuncia de irregularidades y otras muestras de libertad de expresión.

El Comité Judicial de la Cámara mantuvo audiencias sobre la ley SOPA el 16 de noviembre y el 25 de diciembre de 2011. El comité tiene programado continuar con el debate cuando el Congreso retorne de su receso invernal.





miércoles, 17 de noviembre de 2010

PSOE defiende la venta de armas a Marruecos

El portavoz de Defensa del Grupo Socialista en el Congreso, Jesús Cuadrado, ha defendido la venta de armamento a Marruecos y ha arremetido contra el diputado de IU, Gaspar Llamazares, por sus críticas a este comercio, asegurando que si el Reino alauí careciera de capacidades militares sería "un desastre para las necesidades de seguridad" de España.

Cuadrado ha respondido así en el Pleno del Congreso al parlamentario de IU, quien, después de que la ministra de Defensa, Carme Chacón, explicase los presupuestos de 2011 para su departamento, ha utilizado su turno de palabra para denunciar que en 2009 las exportaciones de armas autorizadas a Marruecos alcanzaron los 50 millones de euros. "Con la que está cayendo", ha añadido, aunque sin referirse en concreto a los incidentes del Sáhara Occidental.
Llamazares ha insistido en que las exportaciones de material de Defensa en los últimos tres años a Marruecos han supuesto 340 millones de euros y ha recordado que la legislación española establece que no se deben exportar armas a países "en conflicto o en dificultades con la violación de los Derechos Humanos". "Si Marruecos no es de estos países, no sé cuál será el país a que no tendremos que vender armas en el futuro", ha remachado.
Estas palabras han sido consideradas "muy graves" por el portavoz socialista, quien ha reprochado a Llamazares que haya recurrido a "un discurso de política inmediata, del día a día" para hacer "una reflexión en materia de seguridad" que es "muy seria y muy grave".
En concreto, Cuadrado ha defendido que, dado que "uno de los mayores riesgos a la seguridad futura de España se ubica como dicen todos los estudios de seguridad estratégica, en el norte de Africa", no se puede defender que los países de esta región estén "desarmados".
"¿Propone que Marruecos, Argelia, Túne, Egipto, sean Estados sin capacidades militares? ¿Se lo dice usted eso a los españoles?", ha preguntado el diputado socialista, quien ha asegurado que desea la "máxima democracia" en estos países, pero no "Estados desarmados", porque "eso es un desastre para las necesidades de seguridad de nuestro país".
A juicio de Cuadrado, que uno "desee" que un Estado tenga "el máximo de democracia y de derechos humanos", no quiere decir que ese país "no tenga necesidad de una estructura de carácter defensivo". "Eso es vital para ellos y para nosotros", ha insistido.
"EL MINISTERIO NO VENDE ARMAS"
La ministra de Defensa ha entrado en el debate haciendo uso del turno de réplica para aclarar que en los presupuestos de su Departamento "ninguna partida de ingresos tiene que ver con la venta de armamento". "Que quede claro que el Ministerio de Defensa no vende armamento", ha recalcado.
Además, ha aprovechado para felicitar a la Cámara porque España cuenta con "una de las leyes más transparentes y más garantistas" del mundo "en relación con el comercio de armas". Cuadrado también ha incidido en este asunto, asegurando al diputado de IU que "no hay ninguna empresa en el mundo que tenga que pasar más controles, más filtros que las que se pasa en España".
Sin embargo, estas consideraciones no han contentado a Llamazares, quien ha vuelto a tomar la palabra para expresar sus "dudas razonables" respecto a que el futuro de la seguridad de España "pase por la seguridad de una dictadura". "Estoy convencido de que la democracia y la seguridad tienen que ir juntas y que la democracia de los intereses tiene que ir unida a la diplomacia de valores", ha remachado.

Artículo Europa Press

viernes, 12 de noviembre de 2010

"Creo que podemos volver a lo que el comunismo quería decir no sólo para Marx sino para muchos revolucionarios del siglo XIX"




La figura esbelta, la firmeza juvenil de la voz y el apretón de manos sólido -poco común en Francia- introducen al personaje real de Alain Badiou. Este filósofo original es el pensador francés más conocido fuera de las fronteras de su país. Su obra, extensa y sin concesiones, abarca una crítica férrea a lo que Alain Badiou llama “el materialismo democrático”, es decir, un sistema humano donde todo tiene un valor mercantil. Badiou no ha renunciado nunca a defender un concepto al que muchos creen quemado por la historia: el comunismo.

En su pluma, Badiou habla más bien de “la idea comunista” o de la “hipótesis comunista” antes que del sistema comunista en sí. Según el filósofo francés, todo lo que estaba en la idea comunista, su visión igualitaria del ser humano y de la sociedad, merece ser rescatado. La idea comunista “aún está, históricamente, en sus inicios”, dice Badiou.

El horizonte de su filosofía es polifónico: sus componentes no son la exposición de un sistema cerrado sino un sistema metafísico exigente que incluye las teorías matemáticas modernas -Gödel- y cuatro dimensiones de la existencia: el amor, el arte, la política y la ciencia. Pensador crítico de la modernidad numérica, Badiou ha definido los procesos políticos actuales como una “guerra de las democracias contra los pobres”. El filósofo francés es un excelso teórico de los procesos de ruptura y no un mero panfletista. Badiou convoca con método a repensar el mundo, a redefinir el papel del Estado, traza los límites de la “perfección democrática”, reinterpreta la idea de República, reactualiza las formas posibles y no aceptadas de oposición y pone en el centro de la evolución social la relegitimización de las luchas sociales.

Alain Badiou propone un principio de acción sin el cual, sugiere, ninguna vida tiene sentido: la idea. Sin ella toda existencia es vacío. A sus más de 70 años, Badiou introdujo en su reflexión el tema del amor en un libro brillante y conmovedor que acaba de salir en Francia y en el cual el autor de El ser y el acontecimiento define al amor como una categoría de la verdad y al sentimiento amoroso como el pacto más elevado que los individuos puedan plasmar para vivir.

La “idea” y el “materialismo democrático”-


-Usted defiende un principio básico de nuestra inscripción en la existencia, del cual se desprenden también nuestros compromisos políticos: una vida sin ideas no es una vida.


La verdadera pregunta de la filosofía consiste en saber qué es una vida verdadera, qué es vivir, qué es el destino. Pero la filosofía debe aportar respuestas mínimas a estas preguntas. Mi respuesta, que es a la vez una hipótesis y una conclusión, es que la verdadera vida es una vía que acepta estar bajo el signo de la idea. Dicho de otra manera, una vida que acepta ser otra cosa que una vida animal. En todas las situaciones siempre persiste la voluntad de querer algo y esa voluntad sólo tiene sentido en relación con una voluntad de transformación.

-¿Cómo se inscribe esa idea de la idea en plena dictadura de lo que usted llama “el materialismo democrático”? En suma, ¿cómo existir, con qué idea, en un mundo donde todo tiene forma de producto?

Ese es el principal problema de la vida contemporánea. Se ha establecido un régimen de existencia en el cual todo debe ser transformado en producto, en mercadería, incluidos los textos, las ideas, los pensamientos. Marx lo había anticipado muy bien: todo es medible según su valor monetario. ¿Qué es entonces una vida bajo el signo de la idea en un mundo como éste? Hace falta una distancia con la circulación general. Pero esa distancia no puede ser creada sólo con la voluntad, hace falta que algo nos ocurra, un acontecimiento que nos lleve a tomar posición frente a lo que pasó. Puede ser un amor, un levantamiento político, una decepción, en fin, muchas cosas. Allí se pone en juego la voluntad para crear un mundo nuevo que no estará a la orden del mundo tal como es, con su ley de circulación mercantil, sino por un elemento nuevo de mi experiencia.

La “idea comunista”

-Usted es uno de los pocos pensadores que aún defienden eso que usted llama “la idea comunista”. Usted pone al comunismo como una ilusión actual.


Sé muy bien que algunas empresas que se reivindicaron comunistas fracasaron porque no lograron crear el mundo nuevo que pretendían y terminaron provocando daños considerables y situaciones terribles. Tenemos dos opciones: o decimos que esa hipótesis comunista de un mundo que no estaría regulado por la mercadería, el producto, no puede ser realizada, entonces nos resignamos al mundo tal como es; o mantenemos la hipótesis comunista. Si la mantenemos también hay que conservar la palabra. Si de la experiencia histórica sacamos la conclusión de que hay que abandonar la palabra, eso sería un retroceso no necesario. Podemos hacer nuestro propio balance de lo que ocurrió en el siglo XX a partir de la posibilidad de redefinir qué es el comunismo como porvenir posible. Esa es mi elección. Sé que se trata de un trabajo largo, que requiere mucha reflexión y que será más mundial que antes. La primera batalla consiste en mantener la fuerza y el significado de esa palabra.

-¿Qué se puede recuperar, qué se puede volver a leer, de lo que fue con todo un naufragio real en la práctica del comunismo? ¿Qué mensaje hay aún en la idea comunista?

Creo que podemos volver a lo que el comunismo quería decir no sólo para Marx sino para muchos revolucionarios del siglo XIX. Para ellos, el comunismo tenía un sentido común que era la idea de una sociedad extraída del principio del interés, es decir, una sociedad que no está gobernada por el hecho de que un hombre persigue su interés sino por la idea de la asociación de los hombres. Es esa asociación la que define los proyectos o las metas colectivas. En el siglo XX esa idea se convirtió en la de un Estado todopoderoso que resuelve todos los problemas planteados a la sociedad. Entre la definición del siglo XIX y la del XX hay una enorme distancia.

-¿Qué ocurrió entre las dos?

La obsesión del poder. Las organizaciones obreras, militantes, revolucionarias, que habían sido aplastadas varias veces en el siglo XIX, se obsesionaron con la idea del poder y la pregunta “¿cómo vencer?”. Hubo dos alternativas a esa convicción: están los que se unieron a la democracia parlamentaria ordinaria con la idea de vencer haciéndose elegir. Pero claro, fueron electos y no cambiaron nada, el mundo siguió siendo el mismo. Del otro lado, están quienes se lanzaron en la organización de la sublevación armada. Pero, lamentablemente, lo hicieron mediante la militarización violenta de la acción política que desembocó en Estados militarizados que resolvían los problemas con la violencia. Hemos llegado de alguna manera a un final porque ni la hipótesis de la vía pacífica y electoral, ni la hipótesis de un aparato estrictamente militar encargado de resolver los problemas políticos condujeron al comunismo según el sentido original del término. Y el problema de la acción política actual es totalmente oscuro. Asistimos a una mundialización capitalista sin freno y, en ella, las fuerzas políticas dan muestras de más debilidad que de fuerza.

La impunidad y la violencia

-Sea cual fuere la situación mundial en la que nos encontremos, en Africa, en Medio Oriente, en Asia, en América latina o en las democracias occidentales, nos enfrentamos a la misma indolencia, al mismo salvajismo, a la misma impunidad, a la misma asimetría por parte de los poderes, la misma violencia.

Estoy profundamente convencido de que la forma en que la sociedad está organizada a escala planetaria alienta y crea llamados a la violencia. La razón principal radica en que, para el sistema, la realidad humana es la competencia. La idea de Hobbes según la cual el hombre es un lobo para el hombre constituye la convicción profunda de nuestra sociedad. Por esa razón genera violencia constante: la sociedad da el derecho general para que, en su propio interés, se pisotee a los demás. La prensa más ordinaria hace el elogio de esa violencia. Los diarios hablan de cómo tal banco aplastó al otro, de cómo la gente fue expulsada, etc., etc. Eso, dicen, es la vida, la competencia. Pero hay que pagar el precio. Mientras no enunciemos que las sociedades deben construirse en base a la asociación y no a la competencia permaneceremos en el elemento primordial de la violencia. No digo que la violencia va a desaparecer. La sociedad alienta sistemáticamente la violencia y luego se ve obligada a combatirla con una represión terrible. Como la violencia está constantemente incitada, hace falta un aparato policial para controlarla. El resultado es que terminamos agregándole a la violencia social la violencia del Estado. Debemos cambiar los pilares de la existencia colectiva. Pero el ser humano es capaz de otra cosa que toda esa violencia: es capaz de entrega, de amor. Tiene una doble capacidad. Puede ser un animal de competencia pero también un animal altruista, interesado en la acción colectiva, capaz de encarnar ideales, puede ser un enamorado o un científico desinteresado. Saber qué aspecto del ser humano alentamos es una decisión fundamental.

-En el seno de los sistemas políticos occidentales hay algo que se degradó profundamente en el último cuarto de siglo. Esa evolución drástica está perfectamente retratada en dos libros suyos: El Primer Manifiesto por la filosofía, de los años ‘80, y el Segundo Manifiesto, publicado el año pasado.

El Primer Manifiesto recoge las últimas esperanzas del mundo de antes. Pero en los últimos veinte años hubo cosas esenciales que cambiaron, entre ellas, la hegemonía del capitalismo liberal competitivo y violento. Intervino también otra cosa: una suerte de clara complicidad con ese sistema por parte de los intelectuales, incluidos los franceses. Ha sido una forma de decir que no se puede hacer ni esperar otra cosa, que el mundo natural es así. Esto se aceleró con la desaparición de la Unión Soviética y de los Estados Socialistas. En mi opinión éstos ya se habían muerto desde hacía mucho. Su experiencia ya no tenía más fuerza, ya no proponía nada nuevo a la humanidad. Lo cierto es que la desaparición completa de todo eso fue vivida por el capitalismo liberal como una victoria que le abría el espacio del mundo entero para desplegarse. Las formas de violencia y de complicidad intelectual con esa violencia se desarrollaron mucho. Creo que esto se inició a finales de los años ‘70. La nueva figura fundamental es que la opinión, en vez de estar drásticamente dividida, es masivamente consensual. Este resultado cambia el horizonte, la perspectiva, de un filósofo. El filósofo es aquel que siempre lucha contra las opiniones dominantes, es decir, las opiniones del poder. Hoy el combate es mucho más complejo y singular que el de los años ‘60. En esos años los filósofos críticos y comprometidos políticamente dominaban el escenario intelectual. Eso se dio vuelta. Hoy son los perros guardianes de quienes mandan. Hemos estado, con los años Bush, en una combinación extraordinaria de violencia y de mentiras. En el fondo, los occidentales, la población incluida, fueron culpables porque aceptaron todo eso. Hay que salir de todo esto. La humanidad no podrá continuar en este camino, si no irá hacia su eliminación. Se trata de reconstruir una visión del mundo y de la acción alejada de este horror.

Eduardo Febbro (fragmento de la entrevista extraído de LaRepública.es)

viernes, 10 de septiembre de 2010

Sobran razones para la Huelga General

El coordinador federal de IU, Cayo Lara publica un artículo en el que expone los motivos por los que es importante y necesario para los trabajadores/as asistir a la huelga del 29 de septiembre.

"A la calle, compañeros y compañeras, camaradas, a la calle que ya es hora".

Cayo Lara



Enlace para ver el articulo

martes, 17 de agosto de 2010

Recuperación postergada

José Francisco Bellod Redondo (economista murciano) - Artículo publicado "enCiezaDigital"

El Banco de España acaba de hacer pública su estimación del crecimiento del PIB para el 2º trimentre del año (la estimación definitiva y detallada la realiza el INE). A pesar del intento de proyectar una imagen positiva, los datos que se ofrecen son francamente desalentadores y aumentan los indicios de que la recuperación de la actividad económica y el empleo tardará aún en llegar.
Según las informaciones del Banco de España, en el 2º trimestre de 2010 el PIB ha crecido un +0´2% en términos intertrimestrales, y un –0´2% en términos interanuales. Aunque para los profanos estos datos resulten contradictorios, en realidad son sencillos de interpretar: hemos generado más riqueza que en el primer trimestre del año (+0´2%) pero aún seguimos generando menos riqueza que hace un año (- 0´2%); la economía española se está recuperando pero aún estamos por debajo de los niveles de creación de riqueza de hace un año. Utilizando un símil médico la economía española es un enfermo que tiene menos fiebre que en enero, pero aún tiene fiebre. Y mucha.

¿Qué tiene de malo este dato?
Como es sabido, el 1 de julio entraba en vigor la subida del IVA. Dicha subida, conocida con suficiente antelación, encarecerá el consumo a partir de dicha fecha. Se esperaba que esta medida provocase un adelanto en la decisión de gasto de los consumidores (comprar hoy más viviendas, más automóviles, más de todo… antes de que todo fuera más caro). Ese impulso del consumo en el 2º trimestre podría haber provocado un despegue de la economía que podría haberse retroalimentado: las empresas contratarían más gente para atender esos pedidos, esos nuevos trabajadores impulsarían el consumo, el PIB crecería… Es como cuando un automóvil tiene problemas de arranque y un puñado de individuos se disponen a empujarlo, concentrando mucho esfuerzo en una pequeña carrera, esperando que una vez arrancado el coche continúe la marcha con el esfuerzo de su propio motor. Si el coche arranca, magnífico; si no arranca, tendremos un vehículo parado y un puñado de individuos exhaustos por el esfuerzo… y esto último es precisamente lo que ha sucedido.
Probablemente las familias han adelantado sus decisiones de gasto para anticiparse (escapar) a la subida del IVA pero, a pesar del ello, el PIB sólo ha crecido un 0´2%. El problema es que las familias tienen poca renta para gastar, poco gasto que anticipar. Las pocas familias con ahorros o con acceso al crédito han gastado mucho, pero para la mayoría esa operación ha sido imposible. Las familias españolas están altamente endeudadas y la renta que van obteniendo es para amortizar préstamos del pasado (sobre todo hipotecarios). Además, según la “Encuesta de Préstamos Bancarios”, elaborada por el Banco Central Europeo, en lo que va de año los bancos españoles, en una muestra más de esa generosidad e interés por el bien público que históricamente les ha caracterizado, han endurecido las condiciones crediticias (avales, plazos, etc…), dificultando el acceso de familias y empresas al crédito. De hecho, el crédito está creciendo a una ridícula tasa del 0´1% frente al 15% - 20% de los años del boom inmobiliario. Sin crédito no habrá recuperación económica, es imposible, porque los bienes duraderos (vivienda, automóviles, electrodomésticos…) se compran a crédito, y porque sin crédito las relaciones comerciales entre empresas se complican: el dinero líquido es el mejor sustituto de la confianza (que últimamente anda muy escasa) y sin liquidez las relaciones comerciales se oxidan como un motor sin aceite.

Haber crecido solamente un 0´2% es un pésimo dato.

En primer lugar porque para crear empleo debemos crecer aproximadamente un 0´75% trimestral. Estamos muy lejos aún de ese registro. Sin creación de empleo la tan cacareada confianza de los mercados (financieros y no financieros) no se restaurará: las sucesivas contrarreformas gubernamentales sólo lograrán mejorías transitorias, efímeras como el aplauso de la claque financiera… que aplaude mientras se le paga. Los recortes sociales, los recortes presupuestarios, los recortes de derechos a los trabajadores no nos devolverán a la normalidad: la claque financiera abandonará al Sr Zapatero a su suerte una vez que éste les haya hecho el trabajo sucio. En segundo lugar porque el consumo adelantado del 2º trimestre supone, correlativamente, menor consumo en lo que queda de año: el derrumbe del mercado automovilístico, de la vivienda y de otros bienes duraderos es inminente salvo que se produzca algún shock positivo (recuperación de la demanda mundial, caída de los precios del petróleo…). Necesitaríamos un gran impulso de la demanda: las empresas tienen grandes stocks de producto acumulado así que la débil demanda de los consumidores puede atenderse sin necesidad de fabricar más, basta tirar de inventario. Volviendo al símil anterior, las familias son esos ciudadanos exhaustos después de empujar a un auto que no ha arrancado: han gastado renta “de más” y, en lo que resta de año, tendrán que ajustarse el cinturón, tendrán que gastar “de menos”.
A todo esto hay que añadir la renuncia del Estado a actuar como agente que combate la crisis. El Sr. Zapatero y sus comanditarios europeos se han empeñado en pisotear el legado de Keynes y se han dedicado a ello con ahínco. Las medidas del Gobierno deprimirán, y mucho, la demanda agregada y con ello el PIB y el empleo.
Toda esta situación es especialmente desalentadora para los parados: los últimos datos publicados muestran señales claras de degradación del mercadote trabajo y de las condiciones de protección social.
De una parte, el porcentaje de desempleados de larga duración (aquellos que llevan más de 2 años en situación de desempleo) ha llegado a cotas históricamente altas: 42 de cada 100 desempleados están en esta situación. Al alargarse el tiempo de desempleo se producen dos efectos perversos: se reduce la probabilidad de encontrar empleo (porque se pierden habilidades, porque se proyecta involuntariamente una imagen de desinterés por el trabajo, porque el propio trabajador pierde motivación…) y porque se consumen las prestaciones contributivas de desempleo y se experimenta una drástica pérdida de ingresos. Hace dos años los desempleados que cobraban prestaciones contributivas eran el doble de los que cobraban prestaciones asistenciales. Hoy estos últimos superan ya a los primeros. Incluso ha empezado a reducirse la cuantía que se paga a los nuevos desempleados contributivos.

La política social de ZP

Artículo de Juan Francisco Martín Seco (economista, ocupó el cargo de Secretario de Estado de Hacienda con gobiernos de Felipe González, posteriormente pasó a IU)- publicado en "La República".
Todo el mundo ha considerado lógico el anuncio de que este verano Rodríguez Zapatero no estará en Rodezno (León) en la fiesta del SOMA-UGT. No están los tiempos para bromas. Las medidas que está tomando y las que parece que va a adoptar el Gobierno no son precisamente para confraternizar con los sindicatos.


Pero con ocasión de tal anuncio se va extendiendo en la sociedad una idea que tiene mucho de falacia. Se afirma que en los años anteriores el presidente del Ejecutivo empleaba este acto para anunciar sus medidas de política social, dando por supuesto que a lo largo de sus seis años de gobierno ha instrumentado una política que puede recibir tal calificativo.

Es cierto que durante este periodo se han aprobado determinadas medidas que podrían tenerse por sociales, pero con características muy diferentes. Una, la de la elevación del salario mínimo interprofesional, ha sido lógica y adecuada, teniendo en cuenta que hacía más de veinte años que no se actualizaba. De todos modos, su actualización ha quedado a mitad de camino. Otra, la subida de las pensiones mínimas, totalmente insuficiente, y un poco tramposa porque casi, casi, son salvas sin munición, dado que afecta a un número limitado de ellas y con un coste pequeño. ¿Por qué sólo las mínimas? En realidad, en el sistema público de pensiones hasta las más altas son mínimas. La ley de dependencia es casi una declaración de intenciones, sin apenas financiación. Por último, otras, como el cheque-bebé o la desgravación de los 400 euros tienen un carácter netamente electoral, y una naturaleza muy dudosa ya que se aplican por igual a ricos y a pobres.

En cualquier caso, en lo que conviene insistir es que una política verdaderamente social es algo muy distinto. En primer lugar, es totalmente inseparable de la política económica. Resulta difícil aceptar que se haya instrumentado una política social coherente cuando a lo largo de los años de abundancia los salarios apenas han mantenido el poder adquisitivo.

En segundo lugar, la política social precisa de actuaciones tanto desde el lado de los gastos como desde el de los ingresos. Una política fiscal marcadamente progresiva es imprescindible, dado que su capacidad redistributiva es tanta o mayor que la de los gastos y, además, porque será imposible la financiación de éstos, si no se cuenta con un sistema tributario con elevada capacidad recaudatoria.

Los gobiernos de Zapatero no se han caracterizado precisamente por haber practicado una política fiscal progresiva. Comenzando por el fraude fiscal, mal endémico de nuestro país, apenas se le ha prestado atención desde el Ejecutivo. No han modificado la reaccionaria Ley General Tributaria que aprobó el Partido Popular, incluso han sido protagonistas de una de las actuaciones más bochornosas cometidas por un gobierno frente a la Administración tributaria. Cuando ésta levantó acta de inspección por el fraude de ley cometido por un número importante de las grandes fortunas de este país al constituir de manera fraudulenta Sociedades de Inversión Colectiva de Capital Variable (SICAV), el Ejecutivo quitó la competencia a la Inspección de Hacienda para concedérsela a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) entidad que, desde luego, no ha emprendido ni emprenderá ninguna actuación. Además, dio carácter retroactivo a la medida, de manera que las actas levantadas se anularon. Por último, cómo no ver en la parsimonia con que se ha abordado la persecución de las cuentas de Suiza un signo claro de cuáles son las intenciones del Gobierno en esta materia.

Las reformas fiscales emprendidas durante el mandato de Zapatero han sido todas regresivas. Disminución del tipo del Impuesto sobre Sociedades; reforma del IRPF, reduciendo el numero de tramos y el tipo marginal y, lo que es aún más grave, consolidando la escandalosa medida adoptada por el PP, separando las rentas del capital de las de otra clase y aplicándoles un trato de favor mediante un tipo menor y proporcional. Y, por último, la eliminación del Impuesto de Patrimonio.

Cuando se hacen números es fácil constatar la política social que de verdad se podría haber realizado con los recursos empleados en rebajar los impuestos a las clases altas y medias altas, así como con los ingresos adicionales que se podrían haber obtenido si se hubiera acometido en serio la lucha contra el fraude fiscal y se hubiesen aplicado determinas medidas que corrigiesen las reformas que el PP llevó a cabo en su momento. Sin demasiado margen de error, se podría señalar que las reformas fiscales emprendidas por Zapatero han podido representar para un consejero de alguno de los grandes bancos del país un beneficio anual superior a los 10.000 euros, sin duda bastante parecido al incremento de la pensión mínima.

Pero, con todo, lo que muestra realmente la política social de Zapatero es el hecho de que cuando se ha decidido a realizar una política restrictiva con una reducción brutal del déficit su mirada se ha dirigido no a los impuestos directos, sino a la subida del IVA que pagan por igual todos los ciudadanos, a los sueldos de los funcionarios y a las pensiones, y a un empeoramiento de los servicios públicos mediante recortes en las plantillas de la Administración y de las inversiones.

Dicen que el PP no tiene proyecto ni alternativa en materia económica. ¿Cómo los va a tener si el trabajo sucio ya se lo está haciendo el PSOE?

viernes, 12 de febrero de 2010

Folleto contra el "Pensionazo"

Ya va siendo tradición añadir el sufijo "-azo" a las medidas contra los trabajadores que adoptan los gobiernos, es una forma de dejar clara la opinión con solo una palabra del sentir general de los trabajadores sobre las intenciones de un gobierno u otro. Al famoso "Decretazo" de Aznar de hace unos años que sin duda contribuyó a que el PP perdiera las elecciones en 2004 se apunta ahora Jose Luis Rodriguez Zapatero con sus propuestas sobre las pensiones. Estas propuestas son conocidas ya como el "Pensionazo" y desde IU Los Verdes se va a iniciar una campaña de explicación de lo que significan estas medidas y por supuesto una campaña en contra de esas medidas.


Se ha preparado un folleto conciso y claro sobre estas propuestas y se va a difundir por correo electrónico y en reparto mano a mano por la gente de IU de Jumilla. El texto es el siguiente:





El pasado 29 de enero el Consejo de Ministros que preside José Luis Rodríguez Zapatero aprobó una Declaración política que ha provocado un ambiente de inseguridad en los trabajadores de nuestro país.



Jubilarse más tarde y cobrar menos
El Gobierno quiere incrementar la edad de jubilación legalmente establecida "desde los 65 hasta los 67 años", a través de un proceso gradual y progresivo que comenzaría en el año 2013. Además, defiende la ampliación del período de cotización que se toma en consideración para calcular la base reguladora de la pensión de jubilación de 15 a 20 años en un primer momento, extendiéndose progresivamente hasta abarcar toda la vida laboral del trabajador. Todo ello, en un país con más de 4 millones de parados.



La posición de Izquierda Unida ante esta brutal agresión al futuro de nuestras pensiones es de frontal rechazo porque:
Es injustificable, ya que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social está por encima de los 62.000 millones de euros, el 6% del PIB, el mayor de la historia.



Crea alarma social, con un tema que había sido aparcado del debate político, con el compromiso de que se tratara en la Comisión del Pacto de Toledo previamente a lanzar cualquier propuesta y que nada tiene que ver con la realidad.



Supone una agresión a los trabajadores y especialmente a aquellos de menor cualificación y salario, porque es sobre quien se pretende que, una vez más, recaigan las consecuencias de una crisis que no han generado.



Es un claro recorte de los derechos sociales , ya que se cambian las reglas de juego y se pretenden pensiones todavíamás bajas que las que en estos momentos cobra la mayoría.



Supone un nuevo regalo a la banca, como lo explica el hecho de que esta misma semana, desde la OCDE y la patronal europea, se haya aplaudido la decisión y se haya insistido en que es necesario que los españoles dediquen más dinero a planes de pensiones privados.



Es un tapón para la incorporación de los jóvenes al mundo laboral: ¿Si se alarga en dos años la edad de jubilación cómo van a entrar al relevo en el puesto de trabajo los jóvenes, en una situación de crisis como la actual?



Supone un giro radical en la posición del Gobierno , que ·asume los postulados de la derecha, que, hasta ahora, había criticado.



Hace el trabajo sucio a la derecha política, que sin desgaste alguno ve cumplidas sus expectativas, y le allana el camino al gobierno.




Tratan de convencernos de que el actual sistema de pensiones no es viable.



El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se suma a la avalancha liberal que tiene como objetivo alarmar a la población haciéndole creer que las pensiones no son viables. En defensa de sus posturas aducen el envejecimiento de la población, el incremento de la esperanza de vida y la "insostenibilidad" del sistema más allá del 2025 por el incremento del peso de las pensiones en el PIB nacional.





Frente a esta " justificación " , desde Izquierda Unida sostenemos que:
1. Hay que saber qué quiere decir esperanza de vida y cómo se calcula. Lo que ha estado ocurriendo en España (y en Europa) es que la mortalidad infantil ha ido disminuyendo de una manera muy marcada, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando, pasando de 76 años a 80 años. Ello no quiere decir, como habitualmente se asume, que el ciudadano español medio viva cuatro años más ahora que hace veinticinco años. La mortalidad por cada grupo etario ha ido descendiendo (incluyendo entre los ancianos), pero los años de vida que el ciudadano medio vive ahora no es de cuatro años más que en 1980. Calcular las pensiones en base a esta lectura errónea de los datos penaliza a la población pues asume que la gente vive más años de lo que en realidad vive.




2. Retrasar la edad de jubilación a toda la población trabajadora sin más, es una medida que perjudica a las clases populares para beneficiar a las clases de mayores rentas que viven más años.



3. Sostener que el crecimiento del porcentaje del PIB gastado en pensiones (8,4% en el año 2007) hará inviable las mismas más allá del 2025 carece de base científica, ya que con este argumento se ignora el impacto del crecimiento de la productividad sobre el PIB del futuro. En este sentido, cabe recordar que ya hace cincuenta años, cuando España se gastaba un 3% del PIB en pensiones,había voces liberales que decían que en cincuenta años se doblaría o triplicaría tal porcentaje, arruinando el país. Puesbien, estamos cincuenta años más tarde, y el país tiene más recursos para los no pensionistas que existían entonces, aún cuando el porcentaje del PIB dedicado a pensiones se ha doblado.




4. El problema no es el número de pensionistas y los años que viven, sino el número de cotizantes y la cantidad de cada cotización por beneficiario. En nuestro sistema los pensionistas cobran de lo que aportan a la Seguridad Sociallos que trabajan. Por tanto, la solución no está en recortar las pensiones, sino en crear empleo.




5. ¿Por qué tenemos que asumir que sean únicamente los trabajadores los que tengan que sostener con sus cotizaciones las pensiones, como si los otros impuestos no contasen, principalmente los que se giran sobre las sociedades y las rentas de capital?




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